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Soy Diego Dumont, especialista en comercio exterior. Mi trabajo es conectar lo que pasa en el mundo con lo que termina pasando en la economía argentina y en la vida concreta de las personas: desde las decisiones de una empresa hasta las de la tía Marta del barrio María Selva. Soy Contador Público Nacional (UNL), especialista en Comercio Exterior (UNR), Magíster en Economía Aplicada (Universidad Austral) y Despachante de Aduana. Dirijo DMF Comercio Exterior, soy inversor profesional (ICB) y desde hace más de veinte años acompaño a empresas en decisiones de importación y exportación. Escribí tres libros sobre comercio internacional y soy columnista en El Cronista y LT10 (ex La Nación). Mi frase preferida: “No te des por vencido ni aun vencido porque sino viene un chino y te mete en la heladera”. ¡Bienvenidos! 📘 Blog de Comercio Exterior: www.diegodumont.blogspot.com 🐦 Twitter/X: @diego_dumont

jueves, 21 de mayo de 2026

Se recupera la actividad económica!.


En marzo de 2026, el Estimador Mensual de ActividadEconómica (EMAE) registró un sólido incremento interanual del 5,5%, con una suba desestacionalizada del 3,5% respecto a febrero,. Un dato clave de este informe es la reactivación de la industria manufacturera, que creció un 4,6% interanual y se posicionó como un sector con incidencia positiva en la variación general,,. Este repunte industrial acompañó el desempeño excepcional del sector de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que voló con un alza del 17,9% interanual,  minas y canteras (+16.3%) y pesca (+30%). Algo muy importante que se revirtió, es que 14 de los 15 sectores tuvieron desempeño positivo, lo cual es relevante para sectores que venían golpeados como el comercio, la industria y la construcción!!.

Este dinamismo interno se vincula directamente con los resultados del Intercambio Comercial Argentino (ICA) de abril, donde las exportaciones marcaron un récord histórico de 8.914 millones de dólares (+33,6% i.a.),. En este escenario, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) fueron la gran revelación al dispararse un 43,3% interanual (lo que es coherente con el repunte industrial), sumando 2.528 millones de dólares al ingreso de divisas,. La importancia cuantitativa del agro sigue siendo determinante y está en consonancia con el incremento interanual de exportaciones: Productos Primarios (+25%) y Manufacturas de Origen Agropecuario (14.1%), el bloque agroindustrial explicó el 54,2% de las fabulosas exportaciones del mes,.

Si bien estas cifras reflejan un momento de auge, el informe del ICA, como dijimos en el informe de ayer  introduce una nota de cautela para la sostenibilidad del modelo: a pesar del crecimiento, se registró una fuerte caída en la inversión productiva, con un desplome en las cantidades importadas de Bienes de Capital y de Piezas y accesorios para maquinaria,. Esta contradicción entre el récord exportador actual y la menor compra de equipo productivo plantea el desafío de sostener este ritmo de crecimiento en el largo plazo.


miércoles, 20 de mayo de 2026

La balanza comercial del primer cuatrimestre: una economía de dos velocidades


Les comparto mi análisis sobre el intercambio comercial argentino del primer cuatrimestre, según datos difundidos por Indec esta tarde:

Argentina cerró los primeros cuatro meses de 2026 con un superávit comercial de USD 8.277 millones. Esta cifra supera ampliamente los USD 1.275 millones registrados en el mismo periodo de 2025 (casi es ese número por seis). El resultado muestra un cambio de dinámica: el saldo positivo ya no depende solo del freno importador, sino de una potencia exportadora histórica.

Los puntos más destacados del análisis son:

  • Abril Récord: Las exportaciones de abril alcanzaron los USD 8.914 millones, el valor más alto de la historia para este mes, con un crecimiento interanual del 33,6%. Con este dato, se encadenaron 29 meses consecutivos de saldo positivo*.
  • Crecimiento Genuino*: En el acumulado del cuatrimestre, las exportaciones subieron un 21,5%. Lo más relevante es que este avance se explica principalmente por un aumento del 15,0% en las cantidades vendidas al mundo.
  • Energía y Manufacturas: El sector de Combustibles y Energía (CyE) tuvo un desempeño excepcional en abril con un salto del 85,9%, alcanzando un valor histórico de USD 1.554 millones impulsado por el petróleo crudo. También se destacó la industria, con las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) creciendo un 43,3% en el mes.
  • Importaciones y Consumo: Las compras al exterior cayeron un 6,4% en el cuatrimestre. Sin embargo, si miramos el volumen, las cantidades importadas se desplomaron un 10,0%, confirmando que el mercado interno aún no tracciona.
  • Alerta Inversión: Persiste una señal preocupante en la estructura productiva. En lo que va del año, las cantidades importadas de Bienes de Capital (BK) cayeron un 14,0% y sus Piezas y Accesorios (PyA) se desplomaron un 30,1%. Esto refleja que la inversión en maquinaria y renovación tecnológica sigue paralizada.
  • Socios Estratégicos: Brasil se mantiene como el principal destino de nuestras ventas con el 12,6% del total, seguido por Estados Unidos con el 10,0%. El bloque con el que se obtuvo el mayor superávit acumulado fue el Resto de ALADI (USD 1.877 millones).

Conclusión: Argentina consolida un superávit de magnitud, pero con una economía de dos velocidades: una exportación récord liderada por energía y manufacturas, frente a una inversión productiva que sigue en terreno negativo.

 

domingo, 3 de mayo de 2026

El acuerdo UE–Mercosur ya rige pero nadie sabe usarlo

 

Artículo publicado el día de hoy en El Cronista,


Desde hoy, 4 de mayo, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur empezó a regir en la práctica. El comercio empieza a moverse bajo nuevas reglas. Se trata de uno de los hitos más importantes del Mercosur y en particular, del comercio exterior argentino en décadas, una puerta abierta a un mercado de alto poder adquisitivo que promete oportunidades enormes.

Pero hay un problema que todavía no se está diciendo con la suficiente claridad —y que en los próximos meses puede marcar ganadores y perdedores—: para la mayoría de las pymes argentinas, el acuerdo hoy es, en la práctica, muy difícil de usar.

Durante años, la discusión giró alrededor de los aranceles. Cuánto bajan, en qué plazos, qué sectores se benefician. Esa es la parte visible, la que entra en los titulares. Pero la experiencia internacional y la propia letra del acuerdo muestran otra cosa: el verdadero partido no se juega ahí. Se juega en la capacidad concreta de las empresas para entender, cumplir y operar dentro de un entramado técnico mucho más complejo. En otras palabras, el negocio ya no es exportar. El negocio es lograr entrar.

El propio acuerdo reconoce esta dificultad. No es casual que incluya un capítulo específico dedicado a las pequeñas y medianas empresas, donde se admite que los obstáculos no arancelarios —normas técnicas, requisitos sanitarios, burocracia y falta de información— pesan mucho más sobre ellas que sobre las grandes compañías. Sobre el papel, el diseño es potente: se prevén plataformas digitales, bases de datos por posición arancelaria, coordinadores institucionales y mecanismos de asistencia. Un verdadero “manual de usuario” para que las pymes puedan aprovechar el acuerdo.

El problema es que ese manual, hoy, no existe en la práctica.

Los países del Mercosur tienen hasta tres años para implementar esas herramientas. Es decir, el acuerdo ya está vigente, pero las condiciones para usarlo de manera efectiva todavía no están operativas. Y hay un detalle no menor: este capítulo no tiene mecanismos de sanción. Depende de la voluntad política y de la capacidad técnica de cada país.

La metáfora es simple: es como tener un auto 0 km en la puerta de tu casa… pero sin nafta. El vehículo está. El mercado europeo está. Pero para una pyme, la nafta es otra cosa: entender reglas de origen, cumplir estándares sanitarios y ambientales, interpretar requisitos técnicos, navegar certificaciones y acceder a información confiable. Sin eso, el auto no arranca.

Y acá aparece el verdadero riesgo del acuerdo. Para una multinacional, todo esto es un costo más. Para una pyme, puede ser directamente una barrera de entrada. Si no se acelera la construcción de estos instrumentos, el acuerdo puede terminar generando el efecto contrario al buscado: ampliar la brecha entre quienes ya exportan y quienes todavía no logran hacerlo.

Porque además hay algo que el timing económico no perdona: el que llega primero, gana. Las empresas que logran entender rápido las reglas capturan mercado, construyen relaciones comerciales y consolidan posiciones. Las que llegan tarde, muchas veces encuentran un terreno ocupado.

Y lo más delicado es que, incluso para quienes ya están en comercio exterior, hoy hay más preguntas que respuestas. Basta con bajar al terreno operativo para encontrar un nivel de incertidumbre que no condice con un acuerdo que ya empezó a regir. 

En las últimas horas, el Gobierno dio un paso en la dirección correcta: lanzó una guía digital en el portal de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), con información sobre aranceles, cuotas, reglas de origen y cronogramas de desgravación. Es, sin dudas, una herramienta valiosa. Permite traducir parte del acuerdo —que es técnicamente complejo y de enorme extensión— en información más accesible para exportadores e importadores. Ahora bien, conviene decirlo con claridad: esto es condición necesaria, pero no suficiente.

No está claro, por ejemplo, cómo se implementarán las posiciones arancelarias en el Sistema María considerando que el acuerdo trabaja con nomenclaturas anteriores; tampoco cómo se distribuirán los cupos dentro del Mercosur, lo que abre la puerta a un esquema de hecho basado en el orden de llegada: al no haber cupos asignados en casi la totalidad de las mercaderías  la situación se asemeja a un cupo único a nivel bloque con competencia interna de todos sus exportadores. Existen dudas sobre qué se considerará “paquetes pequeños” para eximir declaraciones de origen, sobre si se permitirá la facturación por terceros —una práctica habitual en otros acuerdos—, o sobre qué criterios utilizarán las aduanas para activar controles bajo la figura de “pequeñas discrepancias”.

A esto se suman interrogantes operativos sensibles: si se podrán nacionalizar mercaderías bajo garantía cuando un cupo esté agotado, cómo se interpretarán los “errores de forma obvios” en la documentación sin perder el beneficio arancelario, y, en un plano más estructural, qué nivel de estabilidad jurídica real tiene el acuerdo mientras sigue bajo revisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Nada de esto es menor. Todo esto define si una operación se concreta o no.

Por eso, la discusión ya no pasa por si el acuerdo es bueno o malo. La discusión real es quién está en condiciones de usarlo desde hoy. Porque en teoría el acuerdo abre oportunidades para todos, pero en la práctica no todos están en condiciones de aprovecharlas.

El capítulo de pymes es un reconocimiento explícito de un problema estructural del comercio exterior argentino: su concentración en pocos jugadores y la dificultad del interior productivo para insertarse en el mundo. Pero reconocer el problema no lo resuelve. La clave está en la implementación, y esa implementación todavía está en deuda.

El acuerdo UE–Mercosur abre una puerta enorme. Pero que la puerta esté abierta no significa que todos puedan cruzarla. Para eso hace falta algo más que una baja de aranceles: hace falta información, capacitación, acompañamiento y reglas que funcionen en la práctica. Hace falta, en definitiva, cargarle nafta al sistema.

 


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