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Mi blog de Comercio Exterior

Soy contador público (UNL), Especialista en Comercio Exterior (UNR) y Despachante de Aduana. Escribí dos libros que buscan -sobre todo- insertar personas en la exportación: Teoría y Practica de la Exportación por Cuenta y Orden de Terceros (Ed. Librería Cívica, 2013); y Comercio Exterior Para No Especialistas (Ed. Tarifar, 2015). Combino mi trabajo diario con la docencia en carreras de grado y posgrado de algunas universidades nacionales y seminarios en instituciones intermedias de todo el país, y en algunas empresas (“in company”). Suelo participar en los medios con columnas especializadas. Vivo mi trabajo como una pasión, aunque lo más importante siempre está fuera del trabajo. Mi frase preferida: Nunca te des por vencido, porque si lo hacés, viene un chino y te mete en la góndola de los lácteos. Bienvenidos!!!.

viernes, 4 de abril de 2014

Cuba para mí - 6 Tips para exportar a la isla


Acabo de llegar de Ciudad de Panamá y La Habana. Fui por trabajo,  4 días a Expocomer en Panamá, y una semana con visita a trading en La Habana. 

Les dejo  6 tips para exportar a Cuba y una reflexión sobre la vida en la isla, que no tiene nada que ver con comercio exterior (o si..). 

Nos vemos...


Tips para exportar a Cuba

  1. Los barcos y aviones que van a Cuba no pueden tocar suelo estadounidense antes, porque sino le decomisan la mercadería.
  2. Los barcos y aviones que van a Cuba no pueden tocar suelo estadounidense después, porque no los dejan entrar.
  3. Las facturas de venta deben hacerse en euros, preferentemente. Si se factura en dólares cuando Cuba paga, Estados Unidos le embarga el dinero.
  4. Hay que armarse de paciencia para la negociación, los cubanos viven en cámara lenta.
  5. Las importaciones son monopolio del Estado, que se asegura de esa manera, una administración controlada de los escasos dólares y una reventa a bajo precio a la población de los productos de consumo. Ejemplo, si hay que importar leche, el MINAL (Ministerio de Alimentos de Cuba) solicita cotizaciones y realiza la importación. Se autoriza a unas pocas empresas extranjeras proveedoras del Gobierno a tener sede en la isla.
  6. Algunas empresas sufren represalias de Estados Unidos por vender a Cuba bienes finales o insumos. Muchos de los principales proveedores de Cuba están en China, Rusia e Israel.


Las principales exportaciones de Cuba son los servicios: turismo y profesionales que trabajan en el exterior (por los que el Gobierno percibe un porcentaje de sus ingresos). En cuanto a mercaderías, lo principal es el níquel, el tabaco, el café y el ron. El azúcar ya no es tan importante desde que en el mundo se consiguió extraer por otros medios (por ejemplo, desde la remolacha).

La Habana, 20 años después

Ingresar a La Habana produce una desorientación inmediata, sobre todo después de venir de una ciudad cosmopolita y materialista, en mi caso, Panamá. Necesitamos reorganizar ideas y acostumbrarnos  a un mundo totalmente diferente a cualquier cosa que pueda verse de la isla hacia afuera. Enseguida te das cuenta que estás en el Aeropuerto de La Habana, cuando bajás del avión (único vuelo arribado a esa hora) y te vas a esperar las valijas… pasan quince minutos y nada. De repente: valija… nada de nuevo, transcurren otros 10 minutos: valija, valija… otros 5 minutos de meditación y: valija. Es así hasta completar las de más de cien personas. Inevitable… el tiempo es eterno en La Habana. No tenés wifi, la señal del teléfono es mala o no tenés el roaming activado porque sabés que por el excesivo precio que paga Cuba por el derecho de uso de satélites yanquis vas a pagar la cuenta  en lingotes de oro. No hay muchos televisores en los comercios, nada de publicidad privada. Sólo vos y el de al lado que tiene la mirada como si hubiese visto la luz mala… como vos. Cada minuto te hacés más amigo de las personas que te circundan, volvés a la verdadera comunicación, la que hemos perdido en las ciudades modernas. De repente una mujer pálida con un idioma cerrado grita: “One hour to get my luggage!”. Rápida, una trabajadora aeroportuaria replica: “We are sorry but this is La Habana madame!.  Me digo “Claro, no se puede venir a La Habana y querer seguir viviendo como en el primer mundo (ni como en el segundo o tercero), pero también yo tenía mucho por aprender.  


A todo esto, hablo con un francés de al lado. Está espantado, entiende menos que yo, pero habremos puesto una cara bastante parecida cuando vemos dos perros zaparrastrosos entre la gente. Pero…”this is La Habana”. Valija… Valija (es la mía), falta la mitad de gente, tuve suerte. Me despido, siento la envidia en la nuca. Salgo a otro pasillo y veo a los dos perros peludos cada uno atado con correa hasta las manos de dos policías. No eran perros de la calle… this is La Habana, me repito una vez más.

Las calles son museos vivientes pero voy a aprender que son nuestras ciudades (como dice la canción de Bersuit Vergarabat) los “museos de grandes novedades”, porque La Habana es todo un avance en la humanización de las relaciones humanas. En cualquier parte de La Habana, la gente luce una felicidad mucho más evidente de la que hayamos conocido. Paro lejos del “centro”. Si La Habana vieja es un museo, las lejanías son reliquias misteriosas.

Recorrer una parte especial de esta ciudad desde la comodidad de una “guagua”, es no conocer realmente. Lo mismo pero un poco menos vale para otros medios de transporte. A la vuelta de cada esquina hay un cubano dispuesto a conversar sin apuro, hay que andar a pie. Camino por Parque Central, a una cuadra del Capitolio que es igualito a la Casa Blanca. Te das cuenta que no es la White House porque te dicen en español “taxi?” y  cuando te das vuelta ves un paisano en la bicicleta con dos asientos con toldo detrás. Te mira serio, pero está  tocando esa bocina que usan los payasos en los autos tipo picapiedras de algunos circos. “No gracias” (inevitable reirse).  Los traslados en el centro mediante uso de bici taxi,  “coco taxi” (motos metidas adentro de una cápsula amarilla redonda, manejada por algún cubano de nombre raro tipo “Yusnavi”, por US Navy), y el taxi amarillo (generalmente turista) no bajan de 5 CUC. CUC es la moneda convertible 1 a 1 con el dólar, que el Gobierno impulsó para seguir el rastro del dólar y poder recuperarlo. Hay servicios que se pagan en CUC y otros en pesos cubanos, la moneda nacional (1 CUC equivale a 24 Pesos Cubanos).  Los negocios en CUC son generalmente  del Gobierno. ¿Cómo saber cuál es cuál?. Preguntando. Si querés conocer más a fondo La Habana tenés que salirte del “centro” (La Habana Vieja), “haceciendo botella” (hacer dedo) o viajar como un cubano: compartir el viaje en taxis atípicos con gente de la ciudad, a 10 pesos cubanos el viaje por persona de punta  a punta, vayas adonde vayas (menos de 50 centavos de dólar o CUC) . Pero primero necesitás la varita de Merlin para encontrar como “coger el carro”. Son generalmente autos de 1950 sin identificación, de cualquier color. Es a ojo, si te parece que es un taxi, entonces levantá la mano, así de simple. Si no es, probablemente te saluden con un bocinazo largo o te lleven igual sin cobrarte. Tenés que  conectarte de verdad, por medio de la palabra,  prender el wifi natural.

Los cubanos se hablan y se ríen con amplificador, hablan de vereda a vereda, intercambian a los gritos opiniones de beisbol en cualquier plaza en tono de pelea, pero no pelean, es su manera. Cualquiera que ve un grupo de personas hablando así en Argentina piensa que están a punto de cagarse a trompadas, pero acá no. Le ponen énfasis a todas las cosas de la vida: la charla, la alegría, el sexo, la política. Son directos. Las mujeres son como los hombres, saludan y hasta piropean. Los cubanos no pierden la oportunidad sin decir lo que sienten, no tienen estrategias , son simples. El cubano promedio se casó al menos dos veces. Me recuerda a Vargas Llosa: Pantaleón y las visitadoras. El clima caluroso y la libido. No sienten culpa.

Mientras camino pienso: la máquina del tiempo ya se inventó! , tiene parada en La Habana. Podés cerrar los ojos en la “Plaza Vieja” y al abrirlos hace casi doscientos años o volver en cualquier calle a la década de 1950. ¿Por qué?.  Les cuento resumidamente lo que aprendí leyendo de noche (la TV básicamente se divide en noticias, novelas brasileras y deportes -99,9% beisbol-).

La historia cubana, comienza con algo familiar en América. Colonización Española primero, casi hasta  1900, de la mano de un libertador (el escritor y político José Martí). Al lograr la independencia de España, Estados Unidos finge un hundimiento perpetrado por Cuba de un barco de su flota y consigue introducir en la Constitución cubana la llamada “enmienda Platt”. En pocas palabras La Habana debía pedir permiso para todo a Washington. A esta etapa acá la llaman “de la neocolonia”. Los planes de Estados Unidos: generar dependencia económica para después quedarse con la isla y construir un nuevo patio de entretenimiento.  Mientras la neocolonia se desarrollaba, en Sierra Maestra un grupo de jóvenes comenzó a planear la resistencia. El líder, un joven médico argentino de treinta y tres años.. sí, el Che. Cada vez que suena “Hasta Siempre” en bares “top” como El Floridita o La Bodega del medio, o en cualquier plaza  u hotel,   hay europeos que siguen el ritmo de la canción con el dedo sobre la mesa, latinos con la mirada perdida en la letra y hasta algunos argentinos con escalofríos y con ojos brillosos.  El Che y muchos cubanos llevaron a Cuba a una nueva independencia en 1959, esta vez, de los yanquis. Cuba vive su mejor época hasta la caída de la Unión Soviética de los noventa. Desde ahí, se puso todo mucho más difícil. A esta etapa la llaman “Período Especial”, y se extiende hasta nuestros días. Una etapa difícil con bloqueo económico yanqui incluido, en el que el país trata de desentramar la clave para el progreso (utópico?) en el socialismo sin el apoyo político y económico de años anteriores.

Comunicarse por teléfono o internet es tan difícil como mantener la comunicación directa en el mundo moderno. Estuve tres días para comprar una tarjeta de 1 hora de internet por 10 CUC. En el hotel no había así que tuve que hacer la cola en ETECSA, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima. Los cubanos le cambiaron el significado a la sigla: Empresa Tratando de Establecer Comunicaciones Sin Apuro. El minuto de teléfono sale 3,50 CUC, una fortuna.

La discusión histórica: ¿Qué es mejor? ¿Socialismo o Capitalismo?. Después de haber hablado mucho con la gente, comprobé que es infinita. Ambos modelos sucumben frente al otro en puntos fuertes, y la elección de qué lado uno está es personal. El cubano promedio quiere irse de Cuba a buscar dólares .. y volver!!!. Cualquier opinión aparentemente suelta te puede llevar a esta charla apasionante.  Me pasó ni bien llegué. Mi primer noche nos topamos  con una pareja en la vereda y no tengo ni idea cómo pero en 15 minutos estábamos todos con sillas en círculo, guitarras y ron con coca cola.  Daniel, cubano, músico,  guitarra en mano tocó muchas canciones propias. Yo, sin semejante talento le enseñé pocos temas de Argentina (no conocen el rock argentino, no pega con el clima ni con la gente, así que fue anecdótico). Su novia, Maité, española. Están juntos hace nueve meses, él quiere emigrar pero no encuentra la manera económica (gana veinte CUC al mes en una pasantía, que es lo mismo que veinte dólares, que le quedan para ahorrar para viajes y compras “de lujo”), por fuera de la libreta de racionamiento que se le garantiza a todos los cubanos. Se topa con las barreras de otros países para darle residencia (especialmente España en este momento de crisis económica). La discusión sobre socialismo surge sóla, y es inagotable y apasionante. El vaso medio vacío: no hay muchas comodidades. El cubano suele ver lo que no tiene y anhela lo que nosotros tenemos: consumir, tener más dinero,  viajar, tener su casa propia (muchos viven en casa de los padres) y poder mantenerla bien (hay casas en riesgo de derrumbre), etc. El vaso medio lleno: yo lo veo pero algunos de ellos no tanto porque pocos han salido para poder comparar. Es fácil confundirse desde un colectivo con el vidrio cerrado, nuestro cerebro dispara un “pobre gente”. Pero no es la pobreza que nosotros conocemos. Además de salud (antibióticos, consultas médicas, gratis y buenas), educación (índice ejemplar de alfabetización y formación excelente y pública en todos los niveles), seguridad y buena comida para todos (créanme que no hay un solo cubano con hambre), hay algo mucho más profundo.

Estando en Cuba uno puede redescubrir lo que hemos perdido como sociedad, y tener la experiencia de recuperarlo por unos días. Los nenes  son creativos, no juegan a la Play, pero sí hacen carritos de madera y se tiran de a dos o de a tres en las calles empinadas, juegan con maderitas, palos y piedras, se sientan a hablar en la vereda y se ríen mucho, todo el día después de la escuela y  cada bendito día de la semana.  Los fines de semana, hasta la madrugada. Los adolescentes juegan al dominó en cualquier parte, incluso en el medio de la calle. No hay drogas en el pueblo cubano, porque no es un negocio para el narcotráfico. Hacen lazos rápido, se comunican en forma directa, no usan redes sociales, comparten la mesa en familia, no hay wifi (salvo para los turistas en pocos hoteles y a un precio altísimo), no llega la TV vulgar y si llega la TV yanqui (o sea que están informados del mundo por su principal enemigo). Gracias y por favor son palabras habituales. En resumen, un oasis de virtudes, en el desierto de la modernidad. Lo primero que tiene muy bien embellecido el ser humano en Cuba es el alma. Es como un shock, hay que readaptar la cabeza a algo inimaginable.

Si querés hacer un poco de playa, no hace falta irte muy lejos. Hay lugares increíbles a veinte minutos como Santa María o El Cayito, los colectivos salen de la plaza. Playas a las que van los cubanos el fin de semana. Nada que envidiarle a Varadero.


Hace veinte años había pisado Cuba por última vez, pero por primera vez puedo decir que fui. Es que llegar a esta isla y comprar un paquete all inclusive por una semana es una pifia. Ya me estoy llendo, y la lección más importante que me llevo es sobre la economía de la felicidad. Los cubanos son eficientes en felicidad. Es cierto, hay muchas cosas por mejorar aún y ciertamente no creo que alcancen un gran crecimiento económico porque falta la zanahoria que mueve la voluntad del hombre para el progreso económico. Pero sí sé que ese mismo incentivo en algún punto  destruye otras cosas de las sociedades modernas y vuelve al hombre mucho más egoísta y encerrado en sí mismo. Me suena dentro la voz del Indio Solari… “vivir... sólo cuesta vida”.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la reflexión de tu viaje Diego, da mucho para pensar. Sobre todo me quedé con el uso bueno y malo de la tecnología, nos acostumbramos a que todo sea tan rápido que ni nos miramos, las comunicaciones ya no son tales si no nos tomamos el tiempo para reflexionar y juzgar como vos pudiste hacerlo con tu viaje. Respecto a lo de capitalismo vs. socialismo te dejo para reflexión un lema de hace unos años del meeting de Rimini: "Las fuerzas que cambian el mundo son las mismas que cambian el corazón del hombre"...
Cariños para vos y tu flia.
Marcela.

Diego Dumont dijo...

Gracias a vos Marcela. Me encantó la frase, creo en eso...ser el cambio que queremos ver.

Hédel Nuñez Bolívar dijo...

Genial el post Diego. Soy cubano, y has hecho una fotografía a todo color de mi sociedad. Los cubanos no vemos todo tan así como lo has dicho, pero supongo que para eso tenemos diversidad :)
Muchas gracias por dedicarle tus palabras a mi isla, y aquí tienes otros cubano dispuesto a conversar de política, salsa y baseball ;)

Diego Dumont dijo...

Gracias Hedel. Me enamoré de Cuba. Me pasó que lei hace poco un libro; El Rojo, en la pluma del loro... y me metí de nuevo con la imaginación en La Habana vieja,,, imposible no extrañar.. pero por suerte vuelvo en poco tiempo! un abrazo, Diego

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