Bienvenidos...
Soy Diego Dumont, especialista en comercio exterior. Mi trabajo es conectar lo que pasa en el mundo con lo que termina pasando en la economía argentina y en la vida concreta de las personas: desde las decisiones de una empresa hasta las de la tía Marta del barrio María Selva.
Soy Contador Público Nacional (UNL), especialista en Comercio Exterior (UNR), Magíster en Economía Aplicada (Universidad Austral) y Despachante de Aduana. Dirijo DMF Comercio Exterior, soy inversor profesional (ICB) y desde hace más de veinte años acompaño a empresas en decisiones de importación y exportación.
Escribí tres libros sobre comercio internacional y soy columnista en El Cronista y LT10 (ex La Nación).
Mi frase preferida: “No te des por vencido ni aun vencido porque sino viene un chino y te mete en la heladera”.
¡Bienvenidos!
📘 Blog de Comercio Exterior: www.diegodumont.blogspot.com
🐦 Twitter/X: @diego_dumont
martes, 17 de mayo de 2016
viernes, 13 de mayo de 2016
viernes, 29 de abril de 2016
Con más alimentos sube la importación de bienes de consumo - P. Valli - Diario Perfil
Comparto participación en Diario Perfil.
Gracias Pato!
http://www.perfil.com/economia/Con-mas-alimentos-sube-la-importacion-de-bienes-de-consumo-20160429-0028.html
jueves, 21 de abril de 2016
Importar con el nuevo régimen - Ezequiel Chabay - Diario Cronista Comercial
Comparto participación en Diario El Cronista Comercial
Gracias Ezequiel!
http://www.cronista.com/pyme/Importar-con-el-nuevo-regimen-20160421-0046.html
Gracias Ezequiel!
http://www.cronista.com/pyme/Importar-con-el-nuevo-regimen-20160421-0046.html
martes, 19 de abril de 2016
sábado, 16 de abril de 2016
Hacia un nuevo modelo exportador. Sacar el ganador que tenemos dentro
Por Diego Dumont
El aprender a vender es aprender a sobreponernos al perdedor que tenemos dentro. El aprender a vender también saca al ganador que tenemos dentro.
El aprender a vender es aprender a sobreponernos al perdedor que tenemos dentro. El aprender a vender también saca al ganador que tenemos dentro.
Robert Kiyosaki
El contexto y las medidas
Argentina vuelve a apostar a las exportaciones luego
de cuatro años consecutivos de “hacer la
plancha”. El Gobierno puso en marcha algunas medidas: la devaluación por
supuesto, las importaciones un poco más flexibles (¡no dije fáciles!) de
insumos, partes y piezas importadas, la posibilidad de ingresar divisas de
exportaciones a mayor plazo en algunos casos (permite al empresario otorgar más
opciones a clientes) y la eliminación/reducción de los derechos de exportación
(o “retenciones”) de las economías regionales.
![]() |
Este cuadro muestra la pérdida de peso de las exportaciones sobre los
bienes y servicios producidos en la economía en los últimos años
|
En relación a la devaluación, la experiencia nos ha enseñado que el tipo de
cambio alto favorece especialmente la estabilidad de los exportadores más
chicos y genera más crecimiento de exportaciones y más empleo dentro del grupo
de las PyMEx (pequeñas y medianas empresas exportadoras).
Tamaño de
los exportadores
|
Variación
de exportaciones 1998-2005
|
Variación
de empleo 1998-2005
|
Grande
|
89%
|
20%
|
Mediano
|
160%
|
42%
|
Pequeño
|
395%
|
97%
|
Sobre las retenciones, quiero decir que se han eliminado en la mayor parte
de las mercaderías, pensando en las economías regionales. Aunque suene el
comentario fácil de que se le quitan impuestos a las grandes corporaciones, no
es tan así. Cerca del 90% de los exportadores argentinos son PyMEx. Sólo
alrededor del 10% son grandes empresas, y el grueso de estas exportan productos
primarios o manufacturas de origen agropecuario (como granos, harinas y
aceites) donde no todas las retenciones se han eliminado sino que existen productos bajo un
cronograma de reducción paulatina. Punto a machacarle al Gobierno es la
persistencia en el tiempo del manejo de las retenciones desde el Ejecutivo,
toda vez que es potestad del Poder Legislativo Nacional según indica nuestra
Constitución Nacional.
¿Cuánto sirve exportar… sirve exportar?
Como en la vida misma, hay que trabajar para
comprar las cosas que necesitamos y no tenemos a mano. Argentina necesita
exportar más, para obtener las divisas que necesita para afrontar pagos de
nuevas deudas y ´para acceder a lo que no
produce. Pero, ¿qué podemos esperar de
las exportaciones como dinamizador de la
economía?.
Si te pregunto si exportar más (garantizando
abastecimiento del mercado interno) es positivo para un país, seguro vas a
decir que sí. Pero si te pregunto en
cuánto, no lo vas a saber… ni yo tampoco. Una forma de aproximarse a esta respuesta, es
observar qué pasa con el empleo a medida que aumentan las exportaciones. Por ejemplo, hacia 2005, se estimaba que por
cada 10 millones de dólares que aumentaban las exportaciones de una empresa, la demanda de empleo lo
hacía en 2,44% por año1.
El poder de las exportaciones
para generar empleo ha sido muy débil en años anteriores, sobre todo si se lo compara con el poder del mercado interno para emplear personas. Por
ejemplo, luego de la devaluación de 2001 se crearon en nuestro país un millón
de nuevos puestos de trabajo, con muy escasa participación de las empresas
exportadoras en la captación de personal. Pero no por eso hay que abandonar el modelo orientado a las exportaciones (export led model). Es mucho mejor si nos preguntamos si se puede cambiar el
rumbo de la historia, si se puede torcer el partido y mejorar la performance de
las exportaciones sobre el empleo. Y la respuesta es que sí. Porque el bajo
éxito del export led model en Argentina se relaciona con exportaciones de productos de bajo valor agregado: alta intensidad en recursos naturales y
materias primas.
El camino a seguir
Es un hecho que si se modifica la matriz
productiva, se pueden mejorar los resultados. Pero hay que cambiar la estrategia y “poner
más delanteros”. Exportar más bienes
intensivos en tecnología y mano de obra. En resumen, más valor agregado.
Las exportaciones industriales cayeron 15% en
2014 y 20% en 2015. En un mundo en el que se han derrumbado los precios de los
comodities, y con perspectivas de débil demanda, no alcanza con exportar más,
no alcanza con haber devaluado, no alcanza con haber eliminado o reducido
retenciones. Hay que exportar mejor. Hay que reconocer y usar los amplificadores
que potencian los efectos de la exportación: la diferenciación de productos, el
grado de diversificación de mercados, la antigüedad de las empresas, y la continuidad
de sus exportaciones. Hay que sacar el ganador que tenemos dentro.
Nos vemos,
martes, 29 de marzo de 2016
Las importaciones y el espejo. ¿El destino es azar, o el destino depende de lo que hacemos?
Por Diego Dumont
La derogada DJAI (Declaración Jurada Anticipada
de Importación) que en los papeles era una “declaración de llegada” (instrumento
respaldado por normas internacionales que pretende brindar información
anticipada a las aduanas para que estas puedan cumplir con dos fines opuestos:
controlar más y lograr mayor agilidad en la circulación de mercaderías en la
frontera), se transformó en la práctica en una verdadera barrera para importar,
que indiscriminadamente debieron sortear casi las importaciones entre 2012 y
2015 y colocó a Argentina por un tiempo como país líder del ranking GTA (Global Trade Alert) que establece una
tabla de posiciones donde cada país suma por cantidad de medidas potencialmente
proteccionistas implementadas desde 2008.
El sistema alternó una etapa de reclamos por
mostrador en la ex Secretaría de Comercio Interior de Guillermo Moreno, que
incluyó parámetros de aprobación de operaciones apartados de toda norma y
lógica, con un mecanismo de reclamos online, lanzado por el Secretario de
Comercio Augusto Costa a fines de 2013, que lejos de la perfección, logró un
toque de mayor federalismo en los pedidos de operadores y eliminó buena parte de la discrecionalidad
que invita a la corrupción.
La política de “comercio administrado” implementada por el
país en los últimos años, no tiene origen per se, como autónoma y aislada de
contexto, sino que respondió a un contexto internacional de demanda global
débil y una nueva corriente internacional de proteccionismo encubierto (murky
proteccionism) post crash de burbuja inmobiliaria de Estados Unidos en 2008,por
un lado; y a una defensa ideológica del aislamiento sumada a desequilibrios
internos por el otro: tipo de cambio oficial atrasado respecto a la inflación,
exportaciones en caída, sangría de reservas, compromisos de deuda externa, etc.
En los últimos años, se priorizó obtener dólares
de cercenar importaciones por sobre estimular exportaciones, a tal punto que la
ex presidenta habló en algún momento de sustituirlas. El renovado Gobierno
Nacional trajo consigo una nueva concepción del Sector Externo, caracterizada
por mayor apertura e impulso de las ventas al exterior, pero aún arrastra la
bola de preso de desequilibrios
heredados. Entonces, sigue habiendo una exageración de administración del
comercio, ya no defendida desde lo ideológico, sino más bien forzada.
El cepo no ha sido eliminado 100% ni las
importaciones liberadas como muchos piensan. Aún hay importadores bajo un
cronograma de pagos por deudas atrasadas con el exterior y aún hay cerca de
1300 posiciones arancelarias de productos con licencias no automáticas de lenta
o nula aprobación. Lo positivo es que fuera de las mercaderías “complicadas”
bajo el SIMI (Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones) que reemplazó a
la DJAI, la aprobación de importaciones es total (están sólo sujetas a
licencias automáticas que están siendo autorizadas en poco tiempo). También por
el lado de normativa cambiaria, el BCRA eliminó el Sistema de Consulta de
Operaciones Cambiarias. Lo de “consulta”
es sólo ilustrativo, ya que impedía transferir a proveedores del exterior si la
importación no estaba permitida. Pero aún estamos lejos de un listado lógico
que certeramente proteja los sectores más sensibles de la industria nacional y
levante la suela del resto. El país se encuentra en una etapa gradualista de
acomodamiento fino post shock que
significó el sinceramiento del dólar
oficial y otras medidas relacionadas, y que por supuesto está atada a la
economía en general, de la cual depende el sector externo.
Lo que sí está claro, es que un país que quiere
crecer, debe exportar más y también importar más. No hay que mirar el
saldo comercial sino el dinamismo que produce el comercio exterior. No es lo
mismo un saldo de 10 si exportás 80 e importás 70, que un saldo de 10 si
exportás 110 e importás 100. En la historia argentina, la curva de crecimiento
del país siempre fue de la mano de la curva de crecimiento de las
importaciones. Ocho de cada diez dólares que se importan van a producción.
Es cierto, en gran medida, de la situación de
Brasil, de la resolución con los holdouts, del valor internacional de los
comodities, de la fuerza de la demanda internacional, entre otros, va a depender
en parte la intensidad de administración del comercio exterior en los próximos años. No hay dudas de que existe una cuota azarosa en la vida de una persona o de un país. Pero también es cierto que la realidad es influida por lo que hagamos puertas adentro. No somos sólo espectadores. Como decía Ghandi “la vida es como un espejo. Si sonrío, el espejo me devuelve
la sonrisa”.
Nos vemos
Nos vemos
Etiquetas:
DIEGO DUMONT,
espejo,
importaciones,
simi
miércoles, 16 de marzo de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
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