Bienvenidos...

Soy Diego Dumont, especialista en comercio exterior. Mi trabajo es conectar lo que pasa en el mundo con lo que termina pasando en la economía argentina y en la vida concreta de las personas: desde las decisiones de una empresa hasta las de la tía Marta del barrio María Selva. Soy Contador Público Nacional (UNL), especialista en Comercio Exterior (UNR), Magíster en Economía Aplicada (Universidad Austral) y Despachante de Aduana. Dirijo DMF Comercio Exterior, soy inversor profesional (ICB) y desde hace más de veinte años acompaño a empresas en decisiones de importación y exportación. Escribí tres libros sobre comercio internacional y soy columnista en El Cronista y LT10 (ex La Nación). Mi frase preferida: “No te des por vencido ni aun vencido porque sino viene un chino y te mete en la heladera”. ¡Bienvenidos! 📘 Blog de Comercio Exterior: www.diegodumont.blogspot.com 🐦 Twitter/X: @diego_dumont

jueves, 26 de marzo de 2026

Argentina crece... pero no donde vive la gente


Se publicó hoy el Estimador Mensual de la Actividad Económica correspondiente a enero 2026.

La economía argentina arrancó el año con una foto engañosa: crece, pero renga!! . El #EMAE de enero mostró un +1,9% interanual y +0,4% mensual, con una tendencia-ciclo de +0,3% que confirma que la recuperación sigue, pero cada vez más lenta, como un motor que ya no acelera sino que regula . ¿Qué está pasando? El crecimiento sigue teniendo un nombre propio: agro + energía/minería. El campo voló +25,1% i.a. y fue el principal motor, acompañado por minería +9,6%, donde Vaca Muerta empieza a pesar en serio.

 

Pero del otro lado aparece la Argentina real: comercio -3,2% e industria -2,6%, es decir, consumo e industria todavía en modo contractivo. Traducido: la economía crece por lo que exporta, pero no por lo que consume ni produce puertas adentro. Y esto es clave: la tendencia-ciclo positiva pero baja muestra que el rebote fuerte ya pasó; ahora entramos en una fase más fina, donde sin recuperación del consumo y la industria, el crecimiento se vuelve frágil.

 

Ahora, comparado con lo que anticipaba Equilibra, el dato sorprendió para arriba. Ellos esperaban 0% interanual y caída mensual (-0,8%), con una economía sostenida exclusivamente por el agro y el resto cayendo . ¿Qué cambió? Que el nivel de actividad no solo no cayó, sino que siguió creciendo, y además con minería y servicios financieros empujando más de lo previsto. Pero en el fondo, Equilibra no estaba tan errado en la película estructural: cuando sacás el agro, la economía sigue débil. De hecho, el propio informe ya anticipaba eso: sin campo, la actividad caía. Y el EMAE lo confirma sectorialmente: la matriz de crecimiento sigue extremadamente concentrada. Entonces, a tu pregunta clave: sí, el campo sigue sosteniendo la actividad… pero ya no alcanza solo.

 

Lo más importante hacia adelante: la tendencia-ciclo positiva indica que no hay recesión en puerta, pero tampoco un boom. Estamos entrando en una economía de dos velocidades: exportadores (agro, petróleo, minería) creciendo fuerte vs. mercado interno (comercio e industria) todavía en deuda. Si esa brecha no se cierra, el 2026 puede terminar siendo un año de crecimiento… pero con sensación de estancamiento para la mayoría.





Visita a Movant - INFOBAE 26.03.2026


Hoy estuve en un medio de Buenos Aires hablando de comercio exterior… y me hicieron esta pregunta: por qué comunicás???. No había pensado la respuesta pero fue sentida ..
Porque los que trabajamos formando y divulgando conocimiento tenemos una responsabilidad enorme: hacer más libre al que está del otro lado. Libre para entender. Libre para decidir... Libre para no depender de lo que le dicen sin cuestionarlo. En la vida hacemos eso todo el tiempo. Si tenemos un problema de salud, vamos al médico. Si nos dice “bajá el colesterol”, confiamos.. cambiamos hábitos… y vivimos mejor. Bueno, en economía pasa lo mismo.Hay ideas que te ordenan. Y hay ideas que te encierran. Y ahí es donde siento que está mi lugar: traducir lo complejo, bajar a tierra lo que pasa en el mundo y ayudar a que más personas puedan tomar mejores decisiones. Porque al final del día, el conocimiento no es poder…ES LIBERTAD



miércoles, 4 de marzo de 2026

Columna El Cronista 04.03.2026. Cómo la guerra en Medio Oriente encarece el comercio y el petróleo: su impacto en Argentina

 


Columna punlicada en el día de hoy en El Cronista

En 1963, el meteorólogo estadounidense Edward Lorenz estaba realizando simulaciones climáticas cuando decidió ahorrar tiempo. Al reingresar un número en su computadora omitió algunos decimales. Esperaba obtener prácticamente el mismo resultado. Pero ocurrió algo inesperado: el sistema evolucionó hacia un escenario completamente distinto.

Ese pequeño episodio dio origen a lo que hoy conocemos como teoría del caos o “efecto mariposa”. La idea es simple y poderosa: el aleteo de una mariposa en un lugar del mundo puede desencadenar efectos del otro lado del planeta.

La economía global funciona de manera sorprendentemente parecida. Y el comercio marítimo es uno de los mejores ejemplos. Un conflicto localizado —como el que hoy sacude a Medio Oriente— puede terminar impactando en el precio del petróleo, en el costo de los fletes y hasta en las exportaciones argentinas, aunque nuestros barcos jamás pasen por esa región.

Para entender por qué ocurre, vale la pena mirar cómo funciona realmente la red marítima mundial.

Primera clave: el comercio mundial viaja principalmente por mar

La tierra es piedra de color azul, cantaban Los Piojos, y así es. Más del 80% del comercio mundial por volumen se transporta en barcos. Desde petróleo y gas hasta autos, alimentos, maquinaria o electrónica, buena parte de la economía global circula por rutas marítimas.

Pero lo verdaderamente interesante no es solo el volumen, sino la forma en que está organizada esa red. El comercio marítimo no funciona como trayectos aislados entre dos países, sino como un sistema global de rutas, puertos y barcos que se reconfigura permanentemente.

Segunda clave: un sistema concentrado en pocos pasos estratégicos

Un estudio reciente de investigadores de la Universidad of Oxford —publicado en la prestigiosa  revista científica Nature Communications bajo el título “Systemic impacts of disruptions at maritime chokepoints” (Verschuur, Lumma y Hall, 2025)— analizó la red marítima global y encontró algo clave: el comercio mundial depende de un número muy reducido de corredores estratégicos conocidos como “maritime chokepoints”.

Entre ellos se destacan el Estrecho de Ormuz, el Canal de Suez y Bab el-Mandeb, el Estrecho de Malaca, el Canal de Panamá y el Estrecho de Gibraltar.

El estudio estima que interrupciones en estos puntos pueden poner en riesgo hasta unos 190.000 millones de dólares del comercio mundial cada año, porque obligan a desviar rutas, encarecen los fletes y reducen la capacidad logística del sistema marítimo global.

Tercera clave: Ormuz, el cuello de botella energético del planeta

Dentro de esos chokepoints, el Estrecho de Ormuz ocupa un lugar particularmente sensible.

Por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Eso significa que cualquier tensión militar, amenaza de cierre o aumento del riesgo en la zona tiene consecuencias inmediatas en el mercado energético global.

Incluso antes de un cierre formal, el simple aumento del riesgo puede provocar que navieras, aseguradoras y operadores logísticos comiencen a modificar rutas o suspender operaciones.

Cuarta clave: cuando un paso estratégico se complica, el sistema entero se reorganiza

El trabajo de Oxford muestra que cuando un chokepoint se vuelve inseguro, la red marítima global suele reaccionar de tres maneras.

La primera es el desvío de rutas. Por ejemplo, cuando aumenta el riesgo en el Mar Rojo o en la zona del Canal de Suez, muchos buques optan por rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, lo que puede agregar entre diez y quince días de navegación.

La segunda es la reconfiguración logística: más transbordos en puertos intermedios y reorganización de servicios marítimos.

La tercera es el aumento de costos. Más distancia recorrida implica más combustible, mayores seguros y menor disponibilidad efectiva de barcos en el sistema.

El resultado final suele ser el mismo: fletes más caros y cadenas logísticas más tensas.

Quinta clave: por qué esto también termina afectando a Argentina

Argentina no depende directamente del Estrecho de Ormuz. Nuestros barcos no pasan por allí. Pero eso no significa que estemos aislados de lo que ocurre en esa región.

El transporte marítimo funciona como una red global interconectada donde las navieras rotan sus buques entre distintas rutas. Cuando una parte del sistema se vuelve más larga, más cara o más riesgosa, el efecto se transmite al resto de la red.

En opinión de este autor, ese es el verdadero canal de transmisión hacia Argentina: el encarecimiento general de la logística marítima global y la menor disponibilidad de barcos, algo que termina impactando tanto en nuestras importaciones como en nuestras exportaciones.

Un contenedor que viaja desde Asia hacia Sudamérica puede volverse más caro aunque nunca haya pasado cerca del conflicto.

Sexta clave: el petróleo, entre el riesgo global y la oportunidad local

El segundo canal de impacto es el precio del petróleo.

Si el conflicto restringe el flujo energético del Golfo Pérsico, el mercado global puede reaccionar con subas del crudo. De hecho, cada vez que el riesgo geopolítico se instala en torno al Estrecho de Ormuz, el petróleo se convierte en uno de los principales termómetros del conflicto.

En opinión de este autor, para Argentina el impacto tiene dos caras.

Por un lado, el país está aumentando sus exportaciones de petróleo gracias al desarrollo de shale de Vaca Muerta. Un precio internacional más alto implica mayores ingresos por exportaciones, más inversión y mejores términos de intercambio.

Pero por otro lado Argentina todavía importa gas en invierno. Si el conflicto se prolonga y encarece la energía global, el costo de esas importaciones puede subir y trasladarse a precios internos.

Por eso el resultado final dependerá del tipo de shock que enfrente el sistema energético mundial. Si el conflicto es breve y el precio del petróleo sube moderadamente, el balance podría ser favorable para Argentina. Si la crisis se prolonga y termina desordenando la economía global, el efecto podría ser muy distinto. En el fondo, el comercio mundial funciona como el sistema caótico que descubrió Lorenz hace más de sesenta años.

Pequeños cambios en puntos muy específicos —un estrecho marítimo, una ruta comercial, una decisión de seguridad de una naviera— pueden desencadenar efectos globales.







 


martes, 3 de marzo de 2026

Milei ante el Congreso: el rumbo del comercio exterior argentino hasta 2027.

Como cada año,  el Presidente cumple con una obligación constitucional que no es meramente protocolar. El artículo 99 inciso 8 de la Constitución Nacional establece que debe abrir las sesiones ordinarias del Congreso “dando cuenta del estado de la Nación” y recomendando las medidas que juzgue necesarias. No es un discurso más: es la hoja de ruta política, económica e institucional del año.

En el caso de Javier Milei, el mensaje en la apertura del144° período de Sesiones Ordinarias tiene una particularidad adicional. No se trata solo de un balance, sino de una definición de modelo. En sus palabras se condensan las reformas que ya impulsa, las que enviará al Congreso y la concepción de inserción internacional que busca consolidar.

Leerlo con atención no es un ejercicio académico: es una forma de entender hacia dónde puede dirigirse el país en los próximos años. Porque, guste o no, el rumbo que marque el Poder Ejecutivo hoy condicionará nuestro destino al menos hasta diciembre de 2027.

A continuación, los principales pasajes vinculados al comercio exterior y la inserción internacional, ordenados por tema y respetando textualmente sus palabras:


Sobre el Acuerdo MERCOSUR-Unión Europea

Esta semana nos convertimos en el primer país de la región en promulgar el acuerdo Mercosur–Unión Europea. Detrás de este avance se encuentra nuestra convicción de que el comercio, por su efecto en la competencia, deriva en una elevación de la calidad de vida, ya que es lo que nos permite acceder a bienes de mayor calidad a un mejor precio.

Sobre el Acuerdo de Argentina con Estados Unidos

logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de 21 años de aquel famoso autosabotaje que trágicamente ha sido festejado por nuestra dirigencia. Aún resuena en nuestras mentes la voz de Hugo Chávez diciendo: “ALCA, ALCA, al carajo”, y después nos quieren convencer de que no nos llevan a Cuba, camino a ser Venezuela, también en el medio.

Sobre las regulaciones sobre las importaciones del  gobierno anterior

También el Estado estaba tomado por una telaraña inescrutable de regulaciones, que sofocaban el libre mercado; y detrás de cada una de ellas, había alguien robándole al argentino con sobrecostos, servicios forzados o multas irrisorias. Algunos casos tan alevosos como el sistema de licencias para importación, a través del cual los amigos del poder podían tener un negocio rentable importando al tipo de cambio oficial y vendiendo al paralelo. Es por eso que no sorprende que haya personas siniestras, y algunos de ellos golpistas, que, en nombre de la defensa de la industria nacional, bajo la pátina de un nacionalismo de pacotilla, defiendan el proteccionismo y el control de capitales, con su consecuente brecha cambiaria. Esto es, abrazar la bandera argentina con la única intención de robar a los argentinos de bien.

hemos desarticulado el siniestro sistema de licencias para las importaciones gracias a la eliminación de las SIRAs, la ampliación del courier y la baja de aranceles.

(pudimos avanzar con) la eliminación de impuestos, como el impuesto PAIS, retenciones a las economías regionales y distintas cadenas productivas. Redujimos también percepciones de IVA y de Ganancias a importaciones de bienes básicos, aranceles a ropa, telas, electrodomésticos, neumáticos, motos, insumos industriales, fertilizantes, herbicidas y productos electrónicos.

Bajamos impuestos internos a autos y motos, aranceles para autos híbridos y eléctricos, aranceles a celulares e impuestos internos, a productos electrónicos y el impuesto interno al seguro. Ahora solo falta que las provincias y los municipios hagan su parte, por lo cual hemos facilitado una herramienta para denunciar tasas excesivas, chequeándolo en una página.

Sobre las reformas pendientes

tenemos que reformar nuestro esquema impositivo. Como tantas veces hemos dicho, necesitamos menores impuestos, porque el sistema tributario tiene que servir al crecimiento; no al recaudador de turno. Para galvanizar todas estas reformas, vamos a seguir profundizando en materia de apertura económica y de acuerdos comerciales. Ratificaremos el acuerdo con los Estados Unidos, así como lo hicimos con la Unión Europea. Reformaremos el Código Aduanero para adecuarlo a nuestros nuevos desafíos. Y también nos integraremos a los tratados internacionales necesarios, porque debemos sentarnos en la mesa del comercio internacional, hasta ser tan relevantes que nuestros intereses no puedan ser desoídos.

cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales, por lo que todos los meses presentaremos un paquete de proyectos a ser tratados por este Congreso, correspondientes a las verticales de cambio que hemos explicado hoy. Esto constituirá el año calendario de la reforma: nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina.

 

Sobre la inserción internacional de Argentina

Y en materia internacional, toda esta estructura política no sirvió para tener relación comercial alguna que le abra mercados a los argentinos. Estábamos aislados, solos y temerosos del resto del mundo; 

el tercer pilar del crecimiento viene de la mano de la apertura comercial. Desde hace casi un siglo, Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro. Para tener este relato, se impidió activamente el desarrollo del agro y de las economías regionales con las retenciones, al tiempo que se limitaba el comercio con todo tipo de restricciones a las importaciones, que encarecieron todos los insumos industriales locales. Y como si todo esto fuera poco, no debemos dejar de sumar una carga tributaria estratosférica, que ha hecho imposible casi todo tipo de inversión. Sin embargo, tras décadas de protección, obtuvimos una industria pequeña, cara, dependiente del subsidio, y con salarios en dólares raquíticos.

Se habla de apertura indiscriminada, mientras que, cuando se mira el coeficiente de apertura del comercio exterior, Argentina es el país más cerrado del mundo por lejos para su nivel de PBI. Lo pueden ver en lo que es el Consejo de Mayo. No solo eso: en el ranking de apertura del Banco Mundial, la Argentina está en el puesto 178 de 179 países. ¿De qué apertura indiscriminada me hablan? Están hablando de defender los privilegios de los cazadores del zoológico.

cuando uno abre la economía, eso permite a los consumidores el ingreso de bienes de mejor calidad y a menor precio. Obviamente, si la empresa local no puede competir, quiebra y despide gente. Sin embargo, eso es una parte de la historia. La otra parte es que ahora el consumidor ahorra dinero al comprar el bien importado y ese dinero lo utilizará para comprar otros bienes, generando así puestos de trabajo en otro sector de la economía, el cual es más productivo y, por ende, podrá pagar mayores salarios. En definitiva, suben los salarios y los precios son más bajos, se consume más y el bienestar aumenta. Ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios que son ineficientes y los políticos corruptos. Salvo para este grupo de poder, el resto, todos ganan.

Nuestro planteo de apertura comercial se basa en un fundamento moral que señala que coartar la libertad está mal, robar está mal y la corrupción está mal. Además, nuestra política promueve la eficiencia, por lo que implica mayores salarios y menores precios, más consumo tanto presente como futuro y, por ende, mayor bienestar.

La era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado. Entramos a una nueva era de grandes naciones que compiten por asegurarse cadenas de valor verticales. Y en este mundo, cada vez más, partirán las aguas entre las naciones libres y las naciones sometidas.

En este nuevo mundo, los dos capitales más importantes que puede tener una Nación son sus recursos y su ubicación. Argentina tiene los dos. Pero nuestra ventaja no es solo de recursos. Es de acoplamiento. Cuando hablo de capital humano hablo de la gente…. Tenemos los minerales críticos que necesita Occidente, tenemos la energía: gas, petróleo, energía nuclear y energía renovable para abastecer cadenas de producción de escala. Tenemos tierra, agua y capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria del hemisferio. Y tenemos la ubicación: el extremo sur del continente, con salida a los dos océanos y presencia en la Antártida. Somos un eslabón natural de la cadena de valor estratégica de Occidente.

Como Gobierno, hemos tenido un gran acierto: fuimos los primeros de la región en plantar bandera. La Argentina ya dejó pasar dos veces el tren de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, nuestra neutralidad nos costó décadas de marginalidad; con el no al ALCA nos quedamos afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana. Mientras tanto, implementamos el régimen más antiexportador del planeta. Hoy tenemos un 30% de comercio exterior sobre el PBI, cuando deberíamos tener uno del triple, cerca del 93%. Son números de vergüenza, y no nos puede volver a pasar.

en cinco años, el complejo energético por sí solo estará exportando unos 50.000 millones de dólares. Esto no es una esperanza, ya es una realidad. El Gran Neuquén, en pocos años, será otra de las metrópolis argentinas. Y quiero decirles que ya muchas otras ciudades cuentan con el mismo potencial. La minería se despegará por toda la Cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo… De hecho, si no fuera por cavernícolas como ustedes, e hiciéramos las cosas, no como una gran hazaña, sino como la hace Chile, la cordillera nos daría 1,000,000 de puestos de trabajo reales; no cosas inventadas en el sector público para tapar las atrocidades en materia de empleo.

La energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial. Donde hay energía abundante y barata, se instala la industria pesada. Veremos crecer la petroquímica, la siderúrgica, el aluminio --pero no el del tongo--, la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos. Y veremos data centers y capacidad de cómputo instalarse en la Patagonia, donde el frío natural y la energía implican y crean condiciones únicas para la infraestructura de la Inteligencia Artificial. Digo, al margen del capital humano enorme que tenemos para responder a esa demanda.

 El sector agropecuario también tendrá su revolución. Estamos en condiciones de producir 300 millones de toneladas de grano, duplicando la producción actual. Para ello daremos un régimen de derecho de propiedad a los innovadores en semillas; continuaremos el sendero de baja de retenciones de forma responsable, y solo en la medida que el superávit fiscal lo permita.

No podemos aceptar que nuestros rindes en Chaco sean de 600 kilos de algodón por hectárea, cuando en Brasil son de 1.400. Tampoco podemos permitir que Brasil triplique su producción de soja usando semillas con tecnología argentina, hecha por empresas argentinas, que no se pueden vender en Argentina.

 


jueves, 26 de febrero de 2026

Capacitación “Seguro de Crédito, aliado estratégico para las PyMEs”, organizada por el Departamento de Comercio Exterior de UIPBA 🌐

 Participamos como facilitadores de la Capacitación “Seguro de Crédito, aliado estratégico para las PyMEs”, organizada por el Departamento de Comercio Exterior de UIPBA 🌐,      junto a Julieta Bayugar





lunes, 23 de febrero de 2026

Columna Martín Bustamante TV 21.02.2026


 

La Guerra comercial ...después del revés a Trump


Cuando escribí el análisis sobre el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que limitaba los aranceles globales impulsados por Donald Trump, la discusión parecía encaminarse hacia un punto institucional: si el Presidente podía o no utilizar la política comercial como si fuera una herramienta fiscal sin intervención del Congreso.

Sin embargo, el fin de semana mostró algo todavía más relevante. El conflicto no terminó: cambió de plano.

La Corte sostuvo que el Poder Ejecutivo no puede imponer aranceles amplios invocando una “emergencia económica”, porque en los hechos funcionan como un impuesto. En cualquier democracia constitucional, los impuestos corresponden al Poder Legislativo. Pero lejos de retroceder, la reacción política fue inmediata: Trump elevó el arancel global del 10% al 15% y comenzó a buscar nuevos encuadres legales para sostener su política comercial.

En otras palabras, la discusión dejó de ser jurídica y pasó a ser estratégica.

Estados Unidos confirmó que mantendrá sus acuerdos comerciales con la Unión Europea, China y otros socios, pero la suba de aranceles reintrodujo incertidumbre global. El mensaje es claro: aun con límites judiciales, la política comercial seguirá siendo un instrumento central de negociación internacional.

El problema es que el mundo actual no funciona como el del siglo XX. Hoy la producción está fragmentada en cadenas globales de valor. Un producto no pertenece a un país: pertenece a una red. Un avión comercial, por ejemplo, tiene millones de piezas fabricadas por miles de empresas distribuidas en todo el mundo. Subir aranceles no solo afecta a los exportadores extranjeros: encarece los insumos de la propia industria doméstica.

Eso ya empezó a verse. Varias economías asiáticas reaccionaron con cautela, empresas adelantaron exportaciones por temor a nuevas subas y los inversores volvieron a operar con incertidumbre. La política comercial dejó de ser una barrera: pasó a ser una variable financiera.

Un dato interesante surge de los primeros análisis internacionales: el arancel uniforme del 15% podría perjudicar más a los aliados históricos de Estados Unidos —Europa, Japón o el Reino Unido— que a países que ya enfrentaban tarifas elevadas. Paradójicamente, quienes antes pagaban aranceles muy altos ahora ven reducida su brecha relativa, mientras que quienes comerciaban con menores barreras pasan a soportar mayores costos.

Pero para la Argentina la cuestión es todavía más directa.

El reciente Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos con Estados Unidos se apoyaba en la previsibilidad de ese esquema arancelario. Incluía rebajas importantes —incluso la posibilidad de llevar a 0% más de 1.600 posiciones— y un techo cercano al 10%. Al declararse ilegales los aranceles que servían como base jurídica y elevarse simultáneamente el gravamen general al 15%, los beneficios potenciales entran en zona gris: podrían requerir renegociación o, en algunos casos, terminar siendo menos favorables de lo previsto.

La conclusión es importante.
El comercio internacional no está volviendo al proteccionismo clásico. Está entrando en algo distinto: un sistema donde los aranceles funcionan como herramienta de negociación geopolítica.

Y ese es el verdadero cambio.

Para países como Argentina, esto implica algo concreto: ya no alcanza con analizar precios o tipo de cambio. La inserción internacional depende cada vez más de entender la política global.





Translate