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Soy Diego Dumont, especialista en comercio exterior. Mi trabajo es conectar lo que pasa en el mundo con lo que termina pasando en la economía argentina y en la vida concreta de las personas: desde las decisiones de una empresa hasta las de la tía Marta del barrio María Selva. Soy Contador Público Nacional (UNL), especialista en Comercio Exterior (UNR), Magíster en Economía Aplicada (Universidad Austral) y Despachante de Aduana. Dirijo DMF Comercio Exterior, soy inversor profesional (ICB) y desde hace más de veinte años acompaño a empresas en decisiones de importación y exportación. Escribí tres libros sobre comercio internacional y soy columnista en El Cronista y LT10 (ex La Nación). Mi frase preferida: “No te des por vencido ni aun vencido porque sino viene un chino y te mete en la heladera”. ¡Bienvenidos! 📘 Blog de Comercio Exterior: www.diegodumont.blogspot.com 🐦 Twitter/X: @diego_dumont

martes, 7 de noviembre de 2017

Columna LT10 07.11.2017 - FIN DEL CONTROL DE CAMBIOS

Desmontando el control de cambios: fin de la obligación de ingreso de divisas. Para LA NACION





 http://www.lanacion.com.ar/2080499-desmontando-el-control-de-cambios
Argentina es un país que oscila entre opuestos.  Todo se va, todo vuelve. Ahora es el turno del mercado de cambios. Salimos milagrosamente  de la tremenda  crisis del 2001 con un Mercado Único y Libre de Cambios  (ni único ni libre a lo largo de estos años) que trajo consigo un importante aparato de control que implicó cargas administrativas para bancos, la AFIP, exportadores e importadores, despachantes y otros operadores. De a poco, nos fuimos sumergiendo en un contexto de control de cambios que  se mantuvo aún en tiempos de posterior bonanza, y alcanzó su máxima intensidad durante el cepo cambiario, fundamentalmente a través de las declaraciones anticipadas, principalmente con la DJAI, el dólar turista y el dólar ahorro (una agotadora fila para acceder a las divisas).

Pero este esquema no era nuevo. Ya había existido control de cambios en Argentina a partir del año 64, luego libertad cambiaria en los 90, ahora llegaba el turno a las restricciones que con el tiempo se hicieron control de cambios, y hoy de nuevo caminamos  hacia a la libertad cambiaria.

El  nuevo Gobierno, primero corrigió el tipo de cambio, eliminando el mercado paralelo y después apostó a la gradualidad. Primero extendió el plazo de ingreso de divisas (a cinco y luego a diez años), luego  fue por el lado de las importaciones, eliminando el seguimiento (SEPAIMPO), después se desreguló el ingreso para exportaciones de servicios y ahora es el turno de las exportaciones de bienes. A partir del Decreto 893/2017 recientemente publicado, no requiere de ingreso de divisas, lo mismo que no es éste requisito para el cobro de los reintegros de exportación.
Esta medida es adecuada en un contexto sin cepo, donde el dólar flota con libertad y donde el Banco Central tiene respaldo suficiente. Es una carta fuerte la que juega el Gobierno intentando enviar una señal de confianza a las empresas locales y extranjeras. Hay que tener en cuenta que en Argentina el 90% de las exportaciones proviene de unas 750 empresas y que de estas más de la mitad son multinacionales.

Por otra parte, con los medios tecnológicos que hay disponibles hoy día, la AFIP actual  tiene los elementos necesarios para combatir con éxito la evasión y la subfacturación, procurando una correcta declaración por parte de los contribuyentes en  sus  ventas y un adecuado ingreso de tributos. Todo esto  alivia la labor de quienes trabajamos en comercio exterior y brinda espacios a tareas más fructíferas.


lunes, 30 de octubre de 2017

Hacia una “Nueva Aduana”: Operador Económico Autorizado. Para EL CRONISTA

Es complejo el desempeño  de la aduana moderna. Debe impulsar simultáneamente dos fines tan válidos como opuestos:  buscar  la máxima seguridad y al mismo tiempo lograr que las mercancías circulen a mayor velocidad por las fronteras. Es como querer frío y calor a la vez. Pero tener una mano en el freezer y otra en la estufa nos deja bien en promedio pero no en los hechos. ¿Cómo se resuelve el dilema?. Les cuento. 

Las aduanas están entre los primeros organismos en la historia de los Estados. Lógico, porque los Estados necesitan recursos para funcionar y estas los proveen en abundancia, toda vez que la principal función histórica ha sido (y aún es) la recaudación. Para garantizarlo durante siglos  la premisa fue   “contar y tocar”,  control intrusivo a la mayor cantidad de cargas posibles, era sinónimo de éxito. Pero el crecimiento del comercio cambió los resultados y obligó a la Aduana a evolucionar, primero a ampliar el control del tráfico de mercancías a otros fines extra recaudatorios y hoy  hacia la facilitación. La clave está en la inteligencia. Si se utiliza adecuadamente la información que posee el Estado y se  mejoran los perfiles de riesgo, se puede ir a un control físico menos amplio pero mejor dirigido, bajando los costos de las empresas y del Estado.

Para lograrlo, deben establecerse nuevas reglas, categorizar a operadores y modernizarse sistemas. En esa línea, en 2005 la Organización Mundial de Aduanas adoptó el Marco de Estándares SAFE para Asegurar y Facilitar el Comercio Global (Marco SAFE).  Es un marco  dinámico, que periódicamente es revisado y  completado (por eso desde la OMA se lo conoce como Paquete SAFE) que busca disuadir el terrorismo internacional, mejorar la recaudación y promover  la facilitación del comercio en todo el mundo.

Bajo este paraguas Argentina viene impulsando un plan  de cinco años para instalar la Ventanilla Única del Comercio Exterior, había establecido el Sistema de Operadores Confiables (SAOC) en 2007(para exportación) y ahora internalizó la figura del Operador Económico Autorizado (OEA)por RG AFIP 4150 publicada recientemente, donde extiende el SAOC a la importación. En palabras de la norma, OEA es el debido cumplimiento de las obligaciones aduaneras, impositivas y de los recursos de la seguridad social, así como también la seguridad de las mercaderías y la integridad de la cadena logística. A cambio, la AFIP concede beneficios a los operadores, principalmente el que las operaciones cursen –salvo excepciones-  por canal verde.


Los operadores que pretender ser OEA deben acreditar y mantener el cumplimiento de sus obligaciones fiscales, antigüedad no menor a 3 años, solvencia financiera (patrimonio neto igual o superior a U$S 1.000.000 o garantía no inferior a U$S 100.000 o equivalente), poseer sistema informatizado de gestión de stocks, los recursos tecnológicos que determine AFIP  y amplias condiciones de seguridad. Se prevén dos categorías Nivel A y  Nivel B según el tamaño del OEA y se requiere una permanencia no menor a ocho meses.

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