Por CPN Diego Dumont . Artículo publicado en la revista
REVISTA PUERTO NEGOCIOS de Junio 2012 y en la
Revista Opinión Profesional Agosto 2012 del CGCE Santa Fe.
Suele ocurrirme, últimamente bastante seguido, que me cruzo con amigos o conocidos en la calle que –al saber que trabajo en el rubro- me preguntan: “¿Cómo está el Comercio Exterior, qué va a pasar?”. Honestamente, es una pregunta, o mejor dicho dos, que meten presión a cualquiera, demasiado escuetas en comparación a lo que una buena respuesta –que nunca llego a dar por distintas circunstancias del momento- implica.
A su vez, realmente tengo el convencimiento de que cuando uno egresa de la Universidad tiene el compromiso insoslayable de poner lo aprendido al servicio de los demás. Algo tan simple como eso… creer que es totalmente posible mejorar el entorno a partir de nuestro trabajo de todos los días… intentar jugar nuestras cartas de una manera que hagan pensar y repensar al resto de los jugadores para el beneficio de todos. Si hacemos lo contrario, si dejamos los conocimientos al servicio de uno mismo, caemos en la egolatría que sólo busca el progreso personal. Sin ser ilusos, y reconociendo que el saber tiene por fin ser una herramienta de vida y de sustento, de traer el pan a la mesa, reitero que puede y debe serlo de servicio sin dejar de ser lo anterior.
Es por todo que este mes pensé en un artículo para “Opinión Profesional” que tenga otro color. Dar mi opinión, aceptando el costo de darla y las críticas que pueda recibir, confiando en que quizás le sirva a alguien. Aclaro que quiero responder a esa pregunta tan amplia dejando un poco de lado la exposición excluyentemente técnica que solemos hacer desde la Comisión de Comercio Exterior del CGCE, y brindar un punto de vista más de entrecasa, al alcance de todos. Confieso que cuando digo esto, es inevitable evocar al fallecido Dr. Eduardo Candioti, reconocido profesional y docente de la UNL y de la Universidad Adventista del Plata (Entre Ríos), quien sobresalió en el consciente universitario no sólo por su indiscutible capacidad profesional sino más por su simplicidad, enseñando complejas fórmulas de Administración Financiera “a base de recetas caseras” en un estilo coloquial y simple que nos inspiró a más de uno. Pido las disculpas del caso.
Primero voy hacer una breve descripción de la situación existente de base y después comentar las acciones que está desarrollando el Gobierno en la materia, para recién al final dar mi opinión al respecto.