Récord histórico de exportaciones
Argentina acaba de cerrar mayo de 2026 con
números que, a primera vista, resultan muy alentadores. Las exportaciones
alcanzaron un récord histórico de USD 9.537 millones, mientras que las
importaciones totalizaron USD 6.033 millones, permitiendo encadenar el trigésimo
mes consecutivo de superávit comercial, con un saldo positivo de USD 3.504
millones.
El dato no es menor. El último déficit
comercial se registró en noviembre de 2023. Desde la asunción de Javier
Milei, la Argentina no volvió a mostrar un saldo comercial negativo. Durante
2023, prácticamente todos los meses habían cerrado en rojo, con las únicas
excepciones de febrero y diciembre.
Hay que decirlo sin rodeos: Argentina nunca
había exportado tanto. Es la primera vez que el país supera los 9.000 millones
de dólares en un solo mes y ya se encuentra muy cerca de alcanzar las cinco
cifras. Este año podría culminar con exportaciones por encima de cien mil millones de dólares. Un sueño.
Viento de cola y esfuerzo real. Precios
y cantidades
Las exportaciones crecieron 34,4%
interanual, impulsadas por una mejora de los precios internacionales (+13,9%),
pero sobre todo por un aumento de las cantidades exportadas (+18,1%). El
dato es relevante porque muestra que el récord no se explica únicamente por
vender más caro, sino también por vender más.
De hecho, el impulso más genuino provino de
los productos primarios, cuyas exportaciones crecieron 22,5% pese a una
leve caída de precios (-1,5%), gracias a un salto de 24,5% en las
cantidades exportadas. En el otro extremo, el sector más favorecido por los
precios fue el energético: combustibles y energía registraron un crecimiento
extraordinario de 167,1%, combinando un fuerte aumento de volúmenes (+78,5%)
con una mejora de precios (+49,9%). Las manufacturas industriales
también se beneficiaron más de los precios (+14,9%) que de las
cantidades (+4,5%).
En otras palabras, detrás del récord
exportador hubo tanto mejores precios como una expansión real de los volúmenes,
con el agro y la energía como principales motores.
El fenómeno Vaca Muerta reduce las importaciones
En cuanto a las importaciones, registraron
una caída interanual del 7%, impulsada por el efecto cantidad: los
volúmenes importados retrocedieron 13,6%, mientras que los precios aumentaron 7,6%.
Pero el dato más interesante aparece en
el rubro energético. Las importaciones de combustibles y lubricantes se
desplomaron 32,9%, producto de una caída de 55,3% en las cantidades importadas.
Se trata de una reducción extraordinaria que logró más que compensar el aumento
de precios de 50,2%, en un contexto internacional todavía condicionado por las
tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
La lectura es clara: Argentina compró
mucho menos combustible del exterior aun cuando la energía se encareció
significativamente. Detrás de este fenómeno aparece uno de los cambios
estructurales más importantes de la economía argentina. Vaca Muerta ya no sólo
impulsa las exportaciones energéticas; también está reduciendo la necesidad de
importar energía. Lo que antes era una fuente permanente de salida de divisas
comienza a transformarse en una fuente neta de generación de dólares.
El motor del superavit: minería, agro y
energía
Apenas ocho subrubros representan casi el 70% del valor
exportado en Argentina. Y, oh casualidad, dentro de
este ranking que es el que importa más, en el acumulado año a año, los tres rubros
de mayor crecimiento son mineria, campo y petróleo… por goleada (Piedras,
metales preciosos y sus manufacturas; monedas; , semillas y frutos oleaginosos
y petróleo crudo).
La minería no es el item dentro de las MOI
que más tracciona, sino que lo es material de transporte Terrestre, pero es dentro
de los subrubros que más dólares aporta y el que más ha crecido dentro de las
MOI.
La conclusión es contundente: sin
minería, energía y agro, el superávit comercial de mayo simplemente no
existiría
La advertencia detrás del récord
Sin embargo, no todo son buenas noticias.
Mientras celebramos los dólares que
ingresan al país, aparece una señal que merece atención. Las importaciones
de bienes de capital cayeron 6,8%, impulsadas por una reducción de 12,1% en las
cantidades, a pesar de que los precios aumentaron 6%. Más preocupante aún
es el caso de las piezas y accesorios para bienes de capital, cuyo valor se
desplomó 26,6% debido a una caída de 34,1% en el volumen físico importado, aun
cuando los precios crecieron 11,5%.
El quiebre de la inversión productiva en
Argentina se hace evidente al contrastar los montos pagados frente al volumen
real de lo que ingresa a las fábricas. En el caso de los Bienes de Capital (BK),
aunque su valor de importación registró un último aumento del 4,5% en marzo de
2026, esto fue un "espejismo" impulsado por los precios, ya que para
encontrar un crecimiento en el volumen físico (cantidades) hay que retroceder
hasta diciembre de 2025, cuando subieron un 7,3%. El escenario es todavía más
crítico para las Piezas y Accesorios (PyA): su valor no muestra una variación
positiva desde agosto de 2025 (+13,2%), mientras que su volumen físico tuvo su
último incremento marginal del 1,7% en octubre de 2025. Desde esas fechas, y
durante todo lo que va de 2026, la entrada de maquinaria y repuestos al país ha
caído sin pausa, consolidando la tendencia de una economía que exporta
cantidades récord pero que ha dejado de renovar su capacidad instalada.
Casos particulares de éxito. El “milagro”
de las pick up y la soja paraguaya
Para entender la complejidad de nuestra
balanza, hay que mirar los casos específicos. El sector automotriz es deficitario
en 416 millones de dólares, pero esa cifra esconde un éxito: los Vehículos
para transporte de mercancías (camionetas) generaron un superávit genuino de 416
millones de dólares. Argentina no es mala fabricando autos; es una potencia
regional en utilitarios, un éxito que queda "tapado" por la
importación de autopartes.
Finalmente, el informe confirma una estrategia
de supervivencia inteligente en el cordón industrial de Santa Fe:
importamos un 50,9% más de soja bajo el régimen de admisión temporaria.
Es soja que viene de Paraguay para que nuestras plantas de molienda no se
detengan, permitiéndonos exportar aceite y harina con valor agregado.
Una Economía de dos velocidades
La economía argentina parece seguir
moviéndose hoy a dos velocidades.
Por un lado, el sector externo atraviesa
uno de los mejores momentos de su historia reciente. Las exportaciones alcanzan
niveles récord, la energía emerge como una nueva fuente estructural de divisas
y el superávit comercial se consolida por trigésimo mes consecutivo.
Por otro lado, los indicadores vinculados a
la inversión muestran una realidad mucho más moderada. La caída en la
importación de maquinaria y repuestos plantea interrogantes sobre la capacidad
de sostener en el tiempo este proceso de expansión exportadora.
El superávit de mayo es real, sólido y está
respaldado por un crecimiento genuino de las cantidades exportadas. Pero el
mismo informe deja una pregunta abierta: ¿puede sostenerse este dinamismo si
las empresas están importando menos maquinaria y menos repuestos?
La Argentina exporta como nunca. El
desafío será lograr que esos dólares se transformen en inversión productiva
para que el récord de hoy no se convierta en el límite del mañana.

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